Me enamoré de un imbécil como una imbécil. Me enamoré de sus sueños, de su personalidad, de su manera de hablar, de su manera de reír, hasta de su manera estornudar. Me enamore de ese imbécil que hizo que mis días fueran felices; de sonrisas. Me enamoré de un imbécil, me enamoré de sus mentiras, tal vez fui feliz con ellas también. Me enamoré como una imbécil, de sus ojos negros cuando me decía "su amor eterno por mi". Me enamoré como una imbécil de una relación sin futuro, tóxica, desgastante, aburridora. Nunca me había enamorado, perdí la cabeza, me quería, no me quería, ¡no lo sé!, pero ¡Me enamoré de un imbécil!