martes, 4 de noviembre de 2014

No entienden la palabra ¡NO!

Situación 1: Tu amigo de tantos años, ese que ha compartido todo contigo, lágrimas, risas y hasta tus más profundos secretos. Un buen día decide decirte,"Me gustas desde el primer momento en que te conocí" y entonces aparece el trágame tierra ( Tú lo quieres como tu hermanito y nada más). Tu mente queda en blanco por unos segundos, mientras el sigue insistiendo en que tu eres el amor de su vida.

Situación 2:  Por cosas de la vida, conoces a alguien. Y ese alguien te  escribe, te llama y te manda infinidad de mensajes por todas las redes sociales existentes y tú ya sientes que lo comienzas a odiar. Además, tú simplemente y sencillamente lo tomaste como una amistad de más... ( No como ellos piensan, que ya te conocieron y vamos a formar una historia de amor) aquí aparece la pregunta ¿Cómo le hago entender que no?

Situación 3 y última : Esta situación se podría definir como "Cansoncita" terminas con tu novio y luego él quiere volver y hace todo lo que no hizo cuando eran pareja ¡Por favor, ya pa' qué!

La cuestión es que cuando se dice ¡No! es ¡No! suele ser difícil hacerle entender esa pequeña palabra a muchas personas. Pero lo más importante, es dejar claro las cosas, así a la persona no le guste. 
Para que después no haya malos entendidos.
¡Complejo y concreto!

Un café bien cargado ¡Por favor!





lunes, 3 de noviembre de 2014

El que no oye consejos...

Pues si ¡No llega a viejo!
Muchas veces se piensa que las personas quieren ser egoístas con uno, cuando te dan un consejo sobre lo que no debes hacer. Pero, la realidad es que siempre quieren nuestro bienestar. 
Si nos detenemos a pensar cuantas veces nos han dicho: ¡ No te conviene! ¡es por tu bien! o ¡Mira más allá de tus narices! y nosotros seguimos siendo tercos y andando sin mirar hacía los lados. 
Si bien, esas palabras nos retumban en nuestra conciencia y nos torturamos la mente y el alma  cuando ya hemos METIDO LA PATA y viene la palabra ganadora ¡ Si ve, yo le dije! y comenzamos a retorcernos  y a darnos "látigo" y decir ¿Por qué no escuche? ¿ Por qué no hice caso? ¡ Pero que idiota soy! Además de muchas otras más preguntas que surgen cuando nos torturamos a nosotros mismos (soldado advertido no muere en guerra).
Mejor dicho, todos los dichos salen en estas clase de situaciones cuando nuestra terquedad y ceguera se vuelve aguda. Sin embargo, no podemos evitar equivocarnos porque hace parte de nuestro manual de vida. 
Lo importante es aprender de lo que hemos hecho y seguir adelante. ¡ah! y por supuesto anotarlo en libro de lecciones aprendidas y tener presente ¡ el que no oye consejos, no llega a viejo!

¡Un café sin tanta azúcar y dos galletas por favor!